Viernes, 08 de Marzo de 2019 14:24

Día Internacional de la Mujer

 

Scavarelli inst gde


Un año más este 8 de marzo hacemos un alto en el camino de la vida para tener presente en forma muy especial el día de la mujer. 

Tenemos claro que la vida más allá de lo biológico, sin la condición femenina, sería un camino rústico sin la visión imprescindible de ese talento y condición que todo lo hace y transforma en mejor.

Esta fecha, que de por sí, y por sí sola debiera ser motivo de regocijo, sin embargo desde sus orígenes tiene una connotación que también nos entristece.

A lo largo y ancho del mundo, el mero hecho de ser mujer ha generado y genera también la inadmisible discriminación, abuso, violencia y hacer de la vida una rutina insoportable. 

Cada rincón del mundo es diferente, las particularidades culturales de cada pueblo hacen que no pueda establecerse una tabla rasa porque no es lo mismo nacer mujer en un lugar o en otro del mundo, sin embargo es esta de hoy y desde su instauración por ONU, una oportunidad propicia para que aquí en nuestro Uruguay, en nuestro modo de vivir con nuestro propio estilo, que en tantas cosas es admirado en el mundo entero, también hagamos un alto para pensar y reconocer en la condición de mujer una parte esencial de la vida y de la construcción de ciudadanía, de la construcción del sentimiento y la calidez humana en la consolidación de los bienes sociales y en el fortalecimiento de los valores humanos y en el sostén de tantas cosas vitales. Por supuesto que cuando un niño dice mamá está diciendo mucho más que un vínculo biológico, se está refiriendo a esa cuna de ternura devoción y dedicación que ha hecho de cada uno de nosotros lo que somos, en lo que de bueno tenemos y nos ha dotado de la dosis de ternura con la cual la vida no vale la pena ser vivida.

A las mujeres todas en su día a las que están, las que han dejado su huella en nuestra vida y a las que vendrán, decirles que son por derecho propio parte indivisible, equivalente y en muchos casos mejor de nuestras propias vidas, como digo siempre, el regazo donde anidé y el regazo desde el que espero partir.

No es posible soñar un mundo o un Uruguay en paz y en solidaria libertad sin la imprescindible condición femenina y una participación activa, justa y equivalente de la mujer.

Para las que sufren la barbarie la violencia, la discriminación, el sometimiento y todo tipo de situaciones indescriptibles, el compromiso sostenido de hacer nuestra parte con el mayor esfuerzo para superar la insostenibilidad de esa situación.

Hemos tenido la enorme fortuna de ser partícipes en la primera legislación sobre violencia doméstica en Uruguay legislando junto a quienes han puesto lo mejor de sí para lograr por primera vez en aquel entonces una norma que fue punto de partida en la regulación de la violencia doméstica, que incluyó naturalmente la de género. Pero además, la vida nos ha colocado en posición de presidir organismos internacionales como el CLAD dónde estamos poniendo en agenda prioritaria esta temática desde el punto de vista de la regulación normativa. Tengo el honor de dirigir el órgano de gobierno de Presidencia de la República que rige la función pública en el país. Desde esa posición, un equipo de hombres y mujeres formidables que conforman nuestra Oficina Nacional del Servicio Civil de Presidencia de la República quienes hacen cotidianamente un enorme esfuerzo con resultados en normas y prácticas evidentes para asegurar la absoluta transparencia y equidad tanto los ingresos como en los procesos de concurso de ascensos en la Administración y en materia de formación, incluso terciaria, desde el renovado compromiso de hacer de la equidad y la justicia social una razón de vida. Lo mejor de nuestros deseos y acciones para esa maravillosa condición de mujer en su día y nuestro compromiso de acción y votos contra toda forma de discriminación y abyecta violencia de género.

 

Alberto Scavarelli